Testimonio de vida nueva

TESTIMONIO DE VIDA NUEVA PARA UN TIEMPO NUEVO

Quiero compartir con vosotros un pequeño resumen en vídeo de mi enlace matrimonial con José Antonio el pasado 13 de mayo de 2017:

https://www.facebook.com/1435335880121950/videos/1867573806898153/

(Haz clic en Leer más)

[Esta es la carta en la que el Patriarca de la Casa del Arcoíris, Esteban de la Soledad, anunció su compromiso con José Antonio en el año 2015]

Queridos hermanos en Cristo:

El corazón se me enaltece en estos días tan espirituales, familiares y amorosos, ya que el mismo Cristo celebra su nacimiento y su Madre Santísima, María de la Soledad, glorifica a Dios haciéndose la esclava del Señor, siendo de esta forma Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu Santo.

Quiero compartir con vosotros un gran cambio que se ha producido en mi vida, y que la misma Madre de Dios el pasado 20 de diciembre me indicó mediante un mensaje que debía hacerlo público ante todo el mundo, aunque en mi entorno cercano se sabe desde que sucedió.

Los hechos se remontan al segundo domingo de Cuaresma de 2015. Después de celebrar la Santa Eucaristía y rezar el Santísimo Rosario de la Misericordia Divina de Jesús en Baza, tuve la gran suerte de que, sin esperarlo, recibí la visita de Nuestra Madre María Santísima de la Soledad, la cual me comunicó un mensaje inesperado. Después de decirme lo mucho que Dios ama al mundo, me dio un mensaje personal en el que me decía que mi vida iba a experimentar un gran cambio, que consistía en que me iba a enamorar y que me casaría. Tras esto, se despidió y yo bajé del altar blanco y desconcertado. Todo el mundo me preguntaba si es que la Virgen me había dado un mensaje malo. Yo respondí que no era malo, pero que no podía contarlo en ese momento. En mi interior, intentaba buscar el significado de este mensaje que tanto me intrigaba, ya que nunca me han gustado los cambios en mi vida, y mucho menos, los cambios de esa intensidad y a mis 42 años de edad.

Después de unos días, decidí dejar que el tiempo pasara y en las manos del Altísimo puse mi vida y mi alma para que se hiciera su santa voluntad, como siempre he hecho en mi vida.

Pasaron unos meses y yo ya me había olvidado de aquel extraño mensaje de Nuestra Madre. En agosto, celebramos la Romería de Nuestra Señora con gran alegría, fe, devoción y llenos de amor. Nuestra Señora nos reconcilió con el mundo encontrando el perdón con nosotros mismos y con nuestras dificultades. Pasó la Romería y el 12 de agosto, después de celebrar la Eucaristía en el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad y el Niño Perdido, un grupo de personas solteras me pidió que hiciéramos la oración a San Antonio para que éste intercediera y pudieran conseguir pareja. Yo iba diciendo la oración y ellos la repetían a modo de eco. Llegaron varias personas más que me pidieron participar también en las oraciones, y luego varias personas más. Yo, a tono de broma dije: "De tanto repetir la oración, ¡voy a ligar hasta yo!". De pronto, una persona que estaba enfrente de mí me miró y en sus ojos vi su alma, y en ella, los ojos del Buen Jesús.

Bastante impresionado por aquel sentimiento tan intenso, después del desayuno, me dirigí a la ermita. Me puse a rezar mis obligaciones y, en voz alta, le dije al Señor mirando al Sagrario: "Señor, ¿será el amor lo que he visto en los ojos de esta persona? ¿Se lo digo o no?". Y el Señor, con una voz de amor que aterciopelaba el aire, me envolvió en el amor más puro y limpio, y me contestó: "Díselo, que te va a hacer muy feliz". En ese instante, esa persona entró en la ermita, pues se había metido en ella mi perro Manuel e iba a cogerlo. Entonces le dije que se acercara y le conté todo lo que me había pasado. Me respondió: "Yo he sentido lo mismo", así que delante del Señor, nos abrazamos y nos dimos un "piquito" sellando el amor nacido gracias a Dios y a San Antonio.

Aquella noche no podía dormir, ya que pensaba que esta situación podía hacer daño a alguien de mi alrededor o a María Santísima, hasta el punto que prefería no ser feliz ni encontrar el amor antes de hacerle daño a ella. Esa misma noche, María Santísima se me presentó mientras velaba en mi cama. Me incorporé y, al arrodillarme junto a Ella, me dijo: "Hijo mío, Niño Precioso, la verdad te dará la libertad". Y se marchó.

Al día siguiente, tenía las cosas claras, pero la otra persona no quería para nada que se hiciese pública la situación. Pero para mí siempre han sido la verdad y la claridad las reglas que han regido mi vida, así que, a pesar de que me amenazaba con irse a su pueblo, di la noticia el 14 de agosto y el 16, día de mi cumpleaños, se lo comuniqué al resto de amigos y familiares de mi entorno más íntimo. Aunque sorprendidos por la noticia, ya que nadie, ni yo mismo, esperaba un cambio tan radical en mi vida, todos ellos comprendieron la situación y se alegraron al ver la felicidad que irradiaba mi rostro.

Así pues, el primer bombazo del verano fue al decirles que me había enamorado y que iba a emprender el camino que Dios había trazado para mí. Y el segundo bombazo fue al decirles que la persona en cuestión era un hombre, José Antonio. Todos se alegraron por mí, ya que mi vida ha sido siempre bastante difícil y solitaria. Bien es cierto que Dios y María Santísima siempre han estado conmigo y no me he encontrado solo, pero la irrupción de este nuevo sentimiento en mi vida impregnó una luz en mis ojos que hacía muchos años que no se me veía.

De esta forma, he modificado mis votos con mis Superiores para cambiar los votos de Primer Orden por los de Tercer Orden. Estoy muy orgulloso de poder decir que he sido fiel a mis votos de Primer Orden durante el tiempo que han durado y ahora me propongo hacer lo mismo con los nuevos que he adquirido.

El hecho de cambiar mis votos no significa dejar de curar ni dejar de ser Sacerdote, ya que, como es sabido, en nuestra Orden, los sacerdotes (tanto hombres como mujeres) pueden ser célibes o casados, así como ser cabeza de La Casa del Arcoíris como Patriarca. Solo afecta a mi vida personal y a mi forma de vivir para Dios y con Dios.

Poco después de todo esto, él se marchó a Alemania a trabajar y nosotros, en septiembre, hicimos un viaje de peregrinación a Fátima y a otros lugares marianos. A su vuelta de Alemania, se unió a nosotros durante el viaje. En Fátima, Nuestra Señora, que acostumbra a darnos mensajes en los sitios santos, me comunicó lo siguiente:

"Debéis estar preparados, pues un gran peligro acecha al mundo. Satanás prepara la lucha por medio del hambre, la desesperación y el miedo. Todos los corazones cristianos deben estar preparados. Estad atentos, porque se van a cruzar fronteras que traerán al mundo estruendo y dolor. Las normas conocidas están por cambiar y el género humano, que es lo más amado para el Buen Jesús, debe encontrar el equilibrio en su vida y realizar las obras que el Padre Divino le manda. Estad alegres, pues el mismo Cristo está con los consagrados al estado de la gracia y Dios vivo vela por vosotros.

En un tiempo venidero, debes de emprender un camino de evangelización, y en él, descubrirás que aprendes y enseñas al mismo son.

Tuyo es mi corazón, que no se te olvide, y el mismo Jesús habla a diario contigo. Trabajad el orgullo, que es peligroso para el alma y amad mucho, que Dios quiere que estéis todos llenos de su bondad. Debes encontrar en tu parte humana lo divino, y en tu parte divina, lo humano. Confiad que el mismo Dios, cuando se hace su voluntad, rebosa de alegría y vela por los congregados. [Le hice algunas peticiones.]

Nada para Dios son súplicas sin existencia. Lo que se le suplica al Altísimo es oído en el Cielo y Dios obra siempre, aunque no siempre en vuestra voluntad, pero siempre en vuestro bien.

Ama y sufre, que te lo digo siempre, que amando se honra a Jesús en la Tierra. Fátima, Altar del Cielo. Baza, Altar de Dios.

Tus pasos son largos y han de ser más para la necesidad de realizar la voluntad del Altísimo. Deja de preocuparte por lo terrenal, que Dios vela por ti. Es el tiempo de la cosecha, la que antes sembraste. Es hora de recoger.

Eres como una piedra puesta en el manantial de un río, que ya está pulida para engarzarla en la corona de la Gloria y adornar al mismo Dios".

Con referencia a mi prometido, nos dijo: "Recibid la bendición y la bula para vivir en matrimonio sin bendiciones hasta que lleguen estas. Extended las manos".

Y, entrelazándolas con un lazo que llevaba Ella, nos dijo: "Dios Todopoderoso y Eterno os ate con los lazos de su gran poder y os una como unidos a la gran verdad del Amor, que es la de Cristo. Cristo consiente y os da la bendición, y recibid la mía también. Me agrada más la obediencia que el sacrificio". Esto último lo decía porque me había dicho ya cuatro veces que no era necesario que siguiera llevando los santos hábitos, que ya habían acabado su misión, pero como soy bastante cabezón y no me hallaba sin ellos, los seguía llevando, ya que después de 25 años, me costaba mucho desprenderme de ellos. Pero quiénes somos nosotros para interpretar los designios del Altísimo… Eso sí, he encontrado una cosa de ventaja al no llevar ya los hábitos: ¡que está genial poder pasar desapercibido!

El mensaje de Nuestra Madre continuaba así: "Los pioneros deben ser fuertes para dar testimonio de que Dios no condena, pero sí libera. Hijo mío, Niño Precioso, sé firme y no seas tan rígido contigo mismo ni con los demás, que todo irá cogiendo su forma. El Señor se complace en tu sencillez y amor a lo humano y a lo divino, y en tu corazón, el Señor puso su trono para vivir en la Tierra. Recuerda, si fuera fácil, qué mérito tendría. Siempre estaré a tu lado, es mi promesa, y confía en tu vida porque todo tú eres voluntad del Altísimo en la Tierra. Recibid la bendición de Dios Padre Todopoderoso, con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén".

Le pregunté: "¿Cómo podemos luchar contra lo que viene?" Y respondió: "La oración y el sacrificio son las espadas para atacar a Satanás, que está que rabia por las Eucaristías de Baza, que aportan la mitad de la Luz al mundo. Baza, Puerta del Cielo y Ciudad de Maestros. Fátima, Altar del mundo y Puerta para los redimidos. No requiero nada más de ti esta noche. Estoy contigo todos los días de tu vida hasta el fin del mundo. Recuerda, Dios está contigo. ¿Qué puedes temer?"

Le dije: "Le amamos con todo nuestro corazón y nuestra alma, al igual que a Jesús".

Me respondió: "Jesús sabe del amor de tu corazón y la semilla que has sembrado en los corazones de los Iluminados. Le complacen más las enseñanzas de Baza que la sabiduría del mundo". Y se despidió de nosotros.


Así pues, este es mi testimonio y lo hago libremente pues lo que busco es agradar a Dios y no al género humano. Y no pido que se entienda mi nueva situación, pero sí que se respete. Yo, para todos, voy a seguir siendo el mismo.


Os deseo una felicidad y estabilidad como las que a mí me ha traído el hecho de encontrar el amor. Os quiero a todos con todo mi corazón y el amor del Universo.

Dios y Nuestra Madre Soledad os colmen de bendiciones.

Paz y bien

Esteban de la Soledad.