ISRAEL (año 2006)
Imprimir E-mail

El viaje más especial de todos ellos fue el que realizamos en septiembre del 2006 a Israel, donde pudimos recorrer los lugares en los que Jesús estuvo hace 2000 años. Nos acompañó como guía un fraile franciscano, Fray Nicolás, del que tenemos muy buenos recuerdos porque, entre otras cosas, supo respetar en todo momento nuestra forma de convivir y de sentir en los lugares sagrados, manifestando en más de una ocasión la alegría de ver un grupo que mostrara tanta fe por aquellos lugares sagrados y tanta humildad.

En este viaje pudimos contemplar la armonía de Dios en ese lugar que, por desgracia, el ser humano se está encargando estropear poco a poco. Sentimos el amor que aún se encierra en esos lugares a los que, si vas con la intención de captarlo, se llega de verdad a percibir.

Fueron increíbles las vivencias que tuvimos, pues se nos abrieron en cada uno de nosotros canales con los que pudimos contemplar la grandeza de Dios, incluso en las cosas más insignificantes. Estábamos continuamente como en un éxtasis, en el que todo lo que mirábamos a nuestro alrededor lo veíamos de muchas formas diferentes y llenas de luz. Fue simplemente grandioso, y a Dios le damos gracias por haberlo podido vivir.

Cruzamos el lago que nuestro Señor tantas y tantas veces cruzó mostrando al mundo la Buena Nueva. Era precioso poder sentirnos privilegiados de estar en tan digno lugar. Es difícil describirlo: sólo cabe decir que lo vivimos todo en cuerpo y alma.

Llegamos a ser, dos mil años después, compañeros de viaje de Nuestro Señor por el Vía Crucis en las calles de Jerusalén, reviviendo lo triste que fue el paso de Cristo en su camino al Calvario, pues pudimos llegar a vivir en nuestras propias carnes los insultos, ya que nos increpaban a nosotros por ser cristianos, pero todo lo ofrecimos para remisión de nuestros pecados y los del mundo.

Pero la verdad es que después de haber vivido un viaje como el de Israel, en el que contemplamos lo abandonados que están los verdaderos lugares sagrados del cristianismo, en el que vivimos las dificultades de los hermanos franciscanos que allí se hallan resguardando como pueden esos lugares y los abandonados que están por parte de los cristianos... al ver la ciudad de Vaticano no supimos comprender la gran diferencia en comparación y en fe de un lugar a otro. Por ello puntuamos a Tierra Santa con un diez y a Roma con un simple cinco.

Sabed que en Tierra Santa le dan más relevancia a los evangelios apócrifos que a los evangelios católicos.
En las peregrinaciones a Fátima y Lourdes hemos llegado a contemplar junto a Esteban prodigios sin igual, y algunos de nosotros hemos llegado incluso a verle levitar junto a una imagen que se encontraba enfrente de donde oraba.

Hay una gran similitud entre estos santos lugares y Baza. Los que hemos podido estar en ellos, hemos sentido la misma energía y armonía, creyendo estar como en casa. Lo que en Fátima y Lourdes se respira, al igual que en Baza, es indescriptible, sublime, es estar en continua exaltación al poder percibir la presencia de Dios de la mano de Nuestra Madre.