Mensaje del día 5-04-2009
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Esteban: Salve Redentora de las almas.

María Santísima: Hoy traigo un mensaje nuevo al mundo, reparador de paz que consuela a todos los atribulados. El mundo está en pena constante, cuando deberían vivir siempre con alegría.

En la juventud se han perdido todos los valores y eso es importante que se vuelva a configurar.

Hay muchas almas con dolor y sufrimiento, que se acojan al Corazón de nuestro amado Jesús que tiene el bálsamo para curar todas las heridas.

No comprendes que son tiempos nuevos y la renovación es una obligación. Es como una casa que se rige por la viga maestra, todo se cambia menos ella. Se puede restaurar pero nunca cambiar.

Las oraciones por África van dando su fruto.

Tus manos son como dos volcanes que dan fuego aunque no se vea. Que no cese la oración.

Me siento privilegiada de tenerte como hijo.

Esteban: Y yo a usted como Madre, Madre mía.

María Santísima: Y recuerda que siempre la sonrisa es la bandera del amor de Dios.

Todo me halla y al Cielo todo le halla de ti.

Que la humanidad tenga pensamientos hacia Dios y hacia lo bueno, que encauzamos nuestro camino con la mente.

Escribe mucho y anda, anda camino.

Esteban: ¿Adónde ando?

María Santísima: Tú anda que Dios encaminará tus pasos.

Esteban: Señora, tenga misericordia de los que están aquí y de los que no están aquí.

Atienda sus súplicas.

María Santísima: Mi corazón nada puede negarte y la unión de todos los corazones es la unión del Corazón de Cristo.

Recuerda que todo es voluntad de Dios y si Dios lo permite es para bien de tu alma.

En un país muy pequeño hay un gran cambio de terror. Nuevamente se moverán los pilares del mundo.

En los sacramentos se halla la grandeza de Dios y la administración de ellos en Baza es para glorificación del Cielo. No es fácil, pero vuestra recompensa en el Cielo será grande y vuestro camino en la Tierra llevadero.

Recuerda, lo de Dios a Dios y lo del César al César.

Que se inunde el mundo de felicidad. Hosanna en el Cielo. Abrid los corazones.

Inclina tu rosario y haz como siempre.

La bendición de Dios que hace grandeza en la inmensidad, glorifique vuestras almas y su esencia queda impregnada como el grano de cebada cae en la tierra. Alegría que es el día del Señor.