Mensaje día 03-04-2011
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Esteban: Salve Redentora de las almas, Madre de Misericordia y de la humanidad.

María Santísima: El mensaje que traigo es de dicha hacia el mundo. Este año ha de llamarse “El año de los Santos Redimidos”, pues son muchos los que con la semilla de la santidad han sido regados en la Tierra y este año es el momento de la fecundación en sus corazones.

Esteban: Quiero pediros por las personas que están aquí y por los que no están aquí y se acuerdan de Vos, por los sufrimientos del mundo.

María Santísima: No hay sufrimiento sin recompensa y la mayor recompensa es ponerse delante de Dios cara a cara. Son muchas las dificultades que se encuentran en el camino, no es necesario romper la montaña para hacer la vereda, simplemente hay que buscar el paso por donde nos deja pasar.

En el mundo hay gran tristeza, pero hay que hallar la alegría.

Cuando vengan los tiempos venideros, cuando el pan de la semilla del trigo no sea recogido en el campo, la tierra estará regada de tal amor, que convivirán la liebre y el león.

En el nombre de Dios te mando que vayas en mi nombre para ir al Vaticano, con la Concordia de Reconciliación entre los Credos. La aprobación del Dogma del Concilio Papal.

Esteban: Madre mía, ¿puedo mandarlo sin necesidad de que vaya yo?

María Santísima: El mensaje puede llegar a los oídos sin necesidad de que llegue por los pasos.

Tendrán que pasar dos Mitras Papales, que una de ellas será muy rápido, antes de la gran renovación.

Dios está sembrando en los vergeles del Cielo los dones que se reciben para vivir en el Paraíso. El mundo se halla perdido y es necesario un signo en el Cielo que los guíe a todos.

En el amor del Corazón de Dios hay una gran sabiduría cuando ama tal y como es a la persona, con su luz y su oscuridad, y a todos los encuentra venturosos, incluso a Mí.

Gracias y proezas, su misericordia es tal, que enaltece al humillado y al soberbio le muestra su lugar, y lo hace con tal amor que el alma se reconforta con gozo.

Esteban: Quisiera que bendijera mi Rosario, por quien Usted sabe, Usted lo sabe todo.

María Santísima: Tus peticiones no son sordas a los oídos de Dios. Sufre y ama, y ama y sufre que así la Gloria será.

Estad siempre alegres que tenéis la dicha de que Dios se halla entre vosotros.

La Bendición de Dios Padre Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

No te atribules con lo pequeño, todo lo pequeño pasa.

Esteban: Obre sus obras de grandeza y milagros, Madre mía.

María Santísima: No puedo negar nada a quien todo da para Mí.

Esteban: Dígale a Dios que le amo.