Mensaje día 04-03-2012
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Esteban: Salve, Redentora de las almas.

María Santísima: El Evangelio que Cristo trae al mundo es el Evangelio de la paz. La interpretación de los textos sagrados son muchas, pero los ángulos de amplitud es la veracidad de la interpretación. No hay camino más grande y de más paz que el Evangelio. Son muchos los puentes que llevan a Dios, pero vuestro camino no necesita puente, pues se halla en el mismo corazón.

Son tiempos de dificultades y contrariedades para mis hijos, pero es el tiempo de la criba y a Dios le complace que, aunque sufra el mundo, ha de limpiarse para tiempos venideros.

La esperanza y la salvación del mundo es la mirada del hombre la Cielo. No sufráis por las cosas del mundo, que son pasajeras.

Amad mucho, que vuestros corazones están rebosando del amor, y los hijos de Dios dan testimonio con su amor.

Busca una alternativa a tu vida, pero no busques una alternativa a tu alma. El camino y el sufrimiento van unidos.

Me complazco y me hallo en este Santo Lugar. Ahora son pocos los que vienen a visitarlo, pero llegará un día en que no cesen las oraciones y la esperanza puestos en el altar de Baza, que es altar del mundo y altar de Dios y trono de la Gloria, mío y de mi Inmaculado Corazón.

Esteban: Quiero pediros por todos los que me han suplicado su ayuda, por los que están aquí y sus peticiones.

María Santísima: A Dios le complace y obra sus milagros para dar testimonio de la grandeza del Cielo.

Te voy a encomendar que vayas a tres sitios. Es necesidad del mundo que siembres la tierra que otro recogerá el fruto.

Esteban: ¿Dónde debo ir?

María Santísima: En su momento lo sabrás.

En la gracia y la misericordia de Dios están escondidos en todos sus dones, pero en el corazón del hombre se halla el elixir divino que es el amor.

No hay fin ni principio, así que lo que estáis haciendo ahora todavía no se ha hecho.

Esteban: Necesito, Señora Madre mía, la fuerza necesaria en mi cuerpo para hacer mi trabajo bien.

María Santísima: Dios nos da siempre lo justo y necesario.

Esteban: Interceded por mi casa y ayudadme en todo.

María Santísima: Nunca te dejo y siempre estoy contigo, pero el sufrimiento siempre es para bien del alma.

Esteban: Quisiera pediros la lluvia para nuestros campos, que venga la paz y cesen las guerras.

María Santísima: El tiempo de purificación traerá el tiempo de la luz que, aunque no dure mucho tiempo, traerá al mundo un tiempo de paz y amor. Esto ha de ser así. Purificación y luz van unidos como una cadena, y son ciclos que el mundo necesita.

Recibid la bendición de Dios Padre Todopoderoso, que es la bendición de la azucena, que en el altar de Dios está para dar la paz al mundo y llenar los corazones de esperanza. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mi corazón y el tuyo están entrelazados, en el Cielo y en la Tierra. Se oye el sonido al mismo son. En el Cielo tocan campanas por la Gloria de Baza, Puerta del Cielo, Tierra de Santidad.

Esteban: Gracias, Madre Santísima.