Mensaje día 10-02-2013
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Esteban: Salve, Redentora de las almas.

María Santísima: Hoy traigo un mensaje nuevo de paz, esperanza y amor. Mis ojos se entristecen de ver el sufrimiento del mundo. Son muchos los corazones que están abatidos, pues la derrota del sufrimiento es el triunfo de Satanás. El mundo no se puede olvidar de que tiene un Padre bueno que está velando por todos ellos y si son tiempos difíciles, en muchas ocasiones, se encuentra la tierra sin cosechas, así también se encuentra la vida del hombre, sin cosecha y sin esperanza para Dios. Los tiempos venideros han de ser buenos y siempre así lo son, y la fertilidad del mundo es encontrar la luz más cercana.

No penséis que no escucho vuestras suplicas y a Dios le complace, pero anteponed siempre la voluntad de Dios a la vuestra, pues todo tiene un significado. No endurezcáis vuestros corazones con el sufrimiento, más bien aprended y enseñad y no dudéis de la presencia de Dios que está siempre con vosotros.

Para Dios, cada uno de vosotros sois un latido de su corazón y no puede vivir sin uno solo de ellos.

Esteban: ¿Vais a venir todos los domingos de Cuaresma?

María Santísima: Sí, pues así a Dios le place.

Llegan tiempos nuevos de alegría para la Casa del Señor. Cesen los lutos y los llantos, que llega el tiempo de la Resurrección, y que Dios magnifique la Obra de Dios en Baza. No comprendéis que la dicha más grande la tenéis vosotros, pero sois como niños con muchos regalos y no le sabéis dar importancia porque lo nuevo llama y lo viejo aburre.

Escuchad siempre vuestro corazón, que Dios escribe con su pluma los versos mas hermosos y las contestaciones a las preguntas más delicadas.

Esteban: Tengo algunas preguntas, una es que creo que tengo algunas promesas que no me acuerdo y otras que no puedo hacer.

María Santísima: Con el amor se compensa, y por tu amor, a ti todo se te perdona.

Esteban: Gracias Madre mía.

María Santísima: Pero dadle importancia a vuestra palabra, en adelante, lo que se promete que no sea en balde. Yo no necesito promesas, necesito obras.

¡Qué hermosos está todo! y ¡qué hermoso está tu corazón! El Tallador divino lo ha esculpido para que sea la Obra y la Piedra Angular de esta Casa. Es tiempo de arrancarlo todo y es momento de iniciarse. Dios abre los caminos porque ha llegado el momento.

Ya sé que tienes muchas peticiones pero las escucho todos los días. Ama y sufre que así se alcanza la perfección. Recibid la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

“En el mundo hay una luz

Que brilla más que el sol

Es el Sagrado Corazón de Jesús

Que en Baza se apareció”.

Esteban: Gracias Madre.

María Santísima: Gracias a vosotros por vuestras oraciones.

Esteban: La quiero Madre, la queremos, y perdone nuestros pecados.

María Santísima: El perdón y la Misericordia los concede siempre Dios al que mucho ama.