Mensaje día 10-03-2013
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Esteban: Ave María Purísima. Salve Redentora de las almas Madre de Dios y Madre Nuestra amantísima.

María Santísima: Hoy traigo en mi corazón un gozo grande, un mensaje de Dios y es esperanza de la Tierra. Dios prepara a un batallón de ángeles para que sean fecundados y nacidos en la Tierra, y son las almas de luz que darán equilibrio y harán que la balanza se incline hacia la bondad.

Los sucesos que van a acontecer son todos para bien de Dios y grandeza de tu alma, y sé fuerte que a Dios le complace una de tus virtudes, que es tu fuerza.

Estrenad un corazón nuevo y un cuerpo nuevo. Es el tiempo de la regeneración divina y humana y la transformación a la luz del género humano. En el mundo se necesita mucha oración para que Dios baje su misericordia a la Tierra, y la práctica de los sacramentos.

El mundo anda como oveja sin pastor y hay que estar atentos, que hay muchos lobos que son la perdición del alma. Hay que tener intenciones rectas y sumarles la voluntad, y así la vida se convierte en un paraíso terrenal. El cambio ya está iniciado y es tiempo de alegría.

Interceded ofreciendo vuestro corazón por los países donde no se puede abrir el corazón de la fe, ya que en ellos está reinando Satanás y buscan la expansión. Ofreced y mandad el amor de vuestro corazón que frene las intenciones de lo oscuro. Y ahí está el primer caudillo negro que quiere llenar la tierra de tristeza.

Esteban: ¿Podría decirle algo? Quisiera pedirle por los que están aquí, Usted sabe sus peticiones.

María Santísima: Todas las peticiones son escuchadas por Dios.

Es el tiempo de Efrain, búscalo y traza el Camino nuevo, nunca se te olvide que la bondad siempre nace de Dios y si somos buenos es porque Dios obra por medio de nosotros. Todos sois hijos del Altísimo. ¡Qué dicha más grande! Si encontrarais a Dios en ese orden en vuestro corazón, la perla azul brillaría siempre por medio de vosotros, que es la puerta al pasado y al presente y es la comunicación recibida.

Es el tiempo de la verdad, es el tiempo de que Dios mire al hombre cara a cara. Es el tiempo en el que el hombre debe mirar cara a cara a Dios, dejar al lado sus debilidades y fortalecer sus virtudes. Es el tiempo en que los hijos emprenden la Obra del Padre.

Esteban: ¿Podría decirme algo sobre mi viaje?

María Santísima: Ya te lo he dicho. Busca en tu corazón, que allí todo se halla.


Esteban: Perdóneme, Madre mía, y que se haga siempre la voluntad de Dios.


María Santísima: Casi siempre la voluntad de Dios no va en la misma dirección que la humana, pero todo siempre es para bien.
El Cielo manda hoy sus ángeles para que depositen en los aquí presentes el don de la sanación, para que queden limpios de enfermedad y pecado, y sean fuertes como el cristal del Cielo.
A pequeños problemas, pequeños remedios, a grandes problemas, grandes sacrificios.
Recibid la bendición de Dios Padre Todopoderoso y abrid vuestros corazones, que baja lo estipulado del Cielo. Recuerda, regala tu Rosario.


Esteban: Adiós, Lucero encendido. Bendita seáis y gracias. Dígale a Dios que se le ama.


María Santísima: Más os ama Dios en el Cielo.