Mensaje día 13-03-2011
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Esteban: Ave María, Reina del Cielo.

María Santísima: Al Cielo le complace la obediencia de Baza, pero el Cielo requiere la obediencia del mundo. Los corazones son desiertos porque en ellos no se cría el amor de Dios. La humanidad es yerma y estéril porque el hombre no conoce el amor de Cristo. El principio de la purificación ha empezado y los mensajes transmitidos para estos tiempos iban designados. Mi corazón siempre estará en los que aman a Cristo y la intercesión de Dios estará ante ellos. No puede permitir Dios que ninguno de sus corderitos se le descarríe. En los dones y la gracia de Dios está la sabiduría y la sabiduría la debéis utilizar los hombres para hacer más grande a Dios, no para vivir sin él. Hay muchos corazones que  laten a un mismo son y esto le complace a Dios. Sonríe siempre, que la sonrisa es la bandera de Cristo y no estés triste. Con la intensidad que ames, con la misma sufrirás.

Esteban: Le ruego por los que están aquí, especialmente ruego por Japón, que tenga paciencia el Cielo.

María Santísima: El Señor espera en el tabernáculo y sentado contempla cómo la piedra angular del mundo puede quedarse en él, pero ahora mismo son muchas las contrariedades del mundo y es necesario que haya equilibrio. Pronto nacerán en el mar tierras nuevas y nacerán tierras debajo del mar. Todo está estipulado y todo es voluntad de Dios.

Quiero la oración piadosa y no la forzosa y quiero que evangelices. Hoy llega un tiempo que si tú callas, hablarán las piedras. El mundo no está preparado para el mensaje de Cristo en su totalidad, pero está preparado para cosas mundanas. Dejad lo del mundo para el mundo y trabajad por la obra de Dios. Tu rosal ya está florido y la prueba superada. Es tiempo de plantarlo en otras tierras.

Hoy traigo una nueva devoción, que es la del Santísimo Sacramento en mi corazón, pues el pan vivo que bajó del Cielo y se fecundó en mi semilla plantó en mi corazón para que el mismo Dios reinase desde él, siendo yo su esclava y él siendo mi hijo y mi padre. Interceded ante los hombres, que sois las cadenas del rosario y podéis traer al mundo la piedad de Dios. Dios no castiga, recibimos lo que sembramos. La voluntad de Dios es la siguiente: Dios intercede por nosotros siempre para no pagar por nuestras maldades. Cuando Dios ve que el mundo necesita una purificación, se mantiene a un lado y nosotros recibimos todo lo sembrado. En el Cielo hay alegría por la oración de Baza y en la Tierra hay pena por los mensajes del Cielo.

Esteban: Qué fragancia más hermosa, madre.

María Santísima: En tierras muy lejanas donde no albergan al corazón de Cristo, obraré un gran milagro para intentar llevar a mis hijos al redil. Desde el Cielo hay pena porque son muchas las lágrimas del mundo que han de venir, que ni con el peso del martirio de todos los santos se puede desviar. Todo está muy hermoso y todo me halla en ti.

Esteban: Corríjame madre todo lo que quiera. [...] Así lo haré. ¿Va a bendecir mi rosario? Gracias, Madre Santísima. [La Virgen besa en la frente a Esteban y él le besa la mano.]

María Santísima: La misericordia de Jesucristo descienda a la Humanidad desde Baza, que es la puerta del Cielo. Y la oración sea filial. Recibid la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Esteban: Tengo una petición.

María Santísima: El mar no se para, pero las misas y oraciones son un barco que pronto lo llevarán a su puerto.