Mensaje día 15-03-2009
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Esteban: Salve redentora de las almas.

María Santísima: Hoy traigo un mensaje nuevo a la humanidad, que todas las almas se rediman e inclinen su mirada hacia Dios pues un gran peligro acecha al mundo. Con la oración todo se puede conseguir.

Esteban: Lleva un aroma a rosas magnífico.

María Santísima: En las misericordias de Dios hay muchos espacios y en uno de ellos te encuentras tú. Busca el remedio para el mundo y camina, camina mucho.

Tú has de ir siempre delante para que los demás te sigan.

Esteban: Quiero preguntarle algunas cosas.

María Santísima: El consejo solo sirve cuando se pone en práctica.
En el Cielo hay una Gloria enorme por la oración de Baza.

Para antes del día en que se junta el Cielo y la Tierra ha de estar constituido todo.

Los sacerdotes al agua.

Esteban: No comprendo, Madre mía.

María Santísima: Agua, agua, agua… Todo se halla en tu corazón.

Pedid por la juventud para que se acerquen al Sagrado Corazón. Cada vez menos corazones laten y suspiran por el amor de Dios. De Dios queremos sus beneficios pero no sus responsabilidades y cada alma es juez de si misma. El mundo es pasajero pero el alma es eterna.

Esteban: Por todos los enfermos, los que están aquí y los que están en su casa y se acuerdan de Vos. Por los que han venido de otras tierras y lo están pasando mal.

María Santísima: Todas tus súplicas, Niño Precioso, llegan a los oídos de Dios.

Esteban: Ilumínenos, cómo podemos ayudar para lo de África.

María Santísima: Rosario en mano, es un arma poderosa donde todo se alcanza. Se tú mismo, deja que Dios fluya por medio de ti.

Esteban: ¿Hago bien pensando en los propósitos que tengo en mente?

María Santísima: Todo se alcanzará si es voluntad de Dios.

El domingo que viene que sea una misa con muchos sacerdotes. Recuerda: si fuera fácil qué mérito tendrías.
Levanta tu rosario. (La Virgen lo bendice.)

La bendición y la pureza del Cielo que cae como el rocío de la mañana, caiga de Dios sobre todos vosotros. Rogad por la humanidad que sois la esperanza de la salvación.

Esteban: Dígale a Jesús que le queremos mucho y que nos perdone.

María Santísima: Jesús es misericordia infinita y perdón eterno, pero debe de haber un corazón arrepentido.

Esteban: Gracias, Madre mía.

María Santísima: Y recuerda que tu corazón late a la vez que el nuestro.