Mensaje día 17-04-2011
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Esteban: Salve Redentora de las almas, salve Estrella del Cielo, salve Estrella complaciente.

María Santísima: A Dios le complace la obediencia, le complace todo lo que hay en ti. Son tiempos difíciles los venideros, pero para los que aman al Señor son tiempos de bajadas y subidas. En el mundo es el tiempo de la lágrima y caerán tantas que se podrá regar la tierra. El mal está luchando, está ganando batallas pero la Victoria de Dios triunfante es el logro de los Serafines. Cada vez que un alma se pierde es una lanza que atraviesa el costado de Nuestro Señor. Anda mucho y siembra mucho que hay que sembrar para que recojan otros, pero tú vas a recoger lo sembrado.

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar. Ante la presencia de Dios yo me arrodillo.

Los corazones están tristes porque no saben escoger su camino, escuchen sus corazones y practiquen el verdadero perdón y verán con claridad como los caminos se ensanchan.

Esteban: Quiero pediros por algunas personas. [Esteban realiza sus peticiones.] Por muchas familias que tienen desgracias…

María Santísima: No son sordos los oídos de Dios ante tus peticiones.

¡Qué bien está todo! Y es momento de emprender todo lo nuevo.

Dios proveerá, hay que dejarse llevar por la mano cariñosa de Dios.

El Señor inunda los corazones con su amor, que es la miel más dulce y sabrosa, y reconforta a la humanidad con todos los dones conocidos.

Un nuevo camino y una nueva salvación. Traza y escribe pilares en la Tierra antes de subir al Cielo. Me honran y me alegran las personas que dedican su vida a la labor de Dios, pero siempre ha de hacerse con alegría, que es la bandera de Cristo.

La nueva bandera de estrellas que unificará a todas las naciones estará basada en el latido del corazón de Cristo.

En los tiempos nuevos, cuando el equilibrio se halle en todo y en todos, se recogerá todo lo que hay aquí sembrado y una fe firme y fuerte saldrá del pilar de la Tierra hacia el Cielo.

Me complace y me agrada regar a todos los que hay aquí presentes con el néctar del Cielo, que es el polvo de oro que acompaña a las almas venturosas.

Y anda camino, que tu presencia es evangelizante para la expansión de la Gracia de Dios. No estés triste, que Dios se halla en ti. Hoy recibís una bendición nueva: yo siempre estoy en vuestros corazones, mi santo escapulario.

Con el rosario haz como siempre.

La bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Bendita sea la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén, bendita sea su Ascensión a los Cielos y bendito sea el triunfo sobre los infiernos.