Mensaje día 19-02-2012
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Esteban: Salve, Redentora de las almas.

María Santísima: Mi corazón se complace en el gozo y en la reverencia de Dios en Baza. Son muchos los corazones que están tristes y afligidos pero las trompetas de la gloria suenan para el sufrimiento. En el camino de la perfección, el libro de la enseñanza es el sufrimiento. Cada vez que estás triste, te hundes a ti mismo y es cuando se separa el trigo de la paja. No dudes que este Camino es y será grande. Baza es el Altar del Cielo y Corona de la Gloria, donde Jesús Sacramentado es coronado con el amor de los corazones. Todo es para bien, el sufrimiento siempre es para bien.

Esteban:
Quisiera preguntarle unas cosas.

María Santísima: Todo está dispuesto en tu corazón y antes de que estuvieras en el mundo, en ti se hallaban todas las respuestas.

Esteban: Ayude a la humanidad, que no haya más guerras, que el mundo se rija por la paz.

María Santísima: La paz es el maná del Cielo que rebosa del corazón de Cristo, pero son tan pocos los pueblos que desean conocer el maná...
No son tiempos de tranquilidad, es tiempo de desconcierto. Mira dentro de ti y comprenderás que esto no tiene importancia, que lo importante es la eternidad.

Esteban: Interceda por los que están aquí y que sepa llevar mi camino.

María Santísima: Para la honra y la gloria de Dios, debes de encerrar en ti mismo la grandeza de la misericordia para que se refleje en todas las almas que son espejos semejantes a Dios. Traza tu camino y sé fuerte que la debilidad solo trae desconcierto.
Tu alma es la más hermosa, por eso el amor de Dios se halla en ti.

Esteban: Interceda por mis problemas, ese en especial.

María Santísima: El hielo con los rayos del sol se derrite.

Esteban: Mande agua a los campos, con moderación que hace falta.

María Santísima: Pedid a Dios y confiad en Él, que Él proveerá.

Esteban: Háganos perfectos, Madre.

María Santísima: Ya sois perfectos, pues el gran alfarero solo puede crear la perfección.
Sonríe siempre que Cristo se halla en ti, y la sonrisa es la bandera de Cristo.

Esteban: ¿Vendrá los domingos de Cuaresma?

María Santísima: Sí, así a Dios le halla.

Esteban: Ayúdeme con mis imperfecciones a que cada día sea mejor.

María Santísima: A tus pequeñas cosas, el Cielo pone grandes remedios.
Y recibid la bendición del escapulario del Cielo y os lo impongo a cada uno de los que estáis presentes.

Esteban: Madre, impóngaselo también a los que no han podido venir.

María Santísima:
Por tu amor así lo haré para que en estos tiempos de dificultad sean protegidos. Satanás está a su libre albedrío en el mundo. Estad alerta, que vivís en guerra con él y Dios prepara las defensas del Cielo para proteger a sus hijos de la Tierra.
Bendito de Dios, que Dios se halla en ti. Y recibid la bendición de Dios Padre Todopoderoso.