Mensaje día 22-02-2009
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Después de la celebración de la Santa Eucaristía, mientras nos hallábamos rezando el Santo Rosario, se presentó Nuestra Madre a Esteban transmitiéndole este mensaje:

Esteban: Ave María Purísima.

María Santísima: El Cielo se complace por la victoria de Baza en el mundo. ¡Qué alegría y qué grandeza! Habéis traído la Luz al mundo y la misericordia de Dios a Garabandal. En el Cielo se tocan campanas a Gloria por Baza, que es Puerta del Cielo.

Esteban: Tengo que hacerle unas preguntas.

María Santísima: Todo está dispuesto y estipulado en tu corazón.

Esteban: Ayude al mundo entero. Perdón que le pida cosas materiales, pero hay gente que está sufriendo.

María Santísima: Todo es voluntad de Dios y a veces la oscuridad de la noche es necesaria para encontrar el camino.

Esteban: ¿Va a venir los domingos de Cuaresma?

María Santísima: Sí, pues es voluntad de Dios. Pero no sufras, que vendré todos los domingos de Cuaresma mientras el mundo sea mundo y, cuando tú no estés en la Tierra vendrás conmigo, y los que vengan aquí reunidos verán maravillas.

Esteban: Lleváis un perfume a rosas...

María Santísima: Son las flores que se cultivan para los altares de Dios. En el mundo hay un gran peligro, rogad por mis hijos de África que el demonio con su poder de división quiere dividir las naciones con sangre y fuego y son muchas las madres que van a llorar en el mundo.

Todos los sacerdotes deben estar consagrando ya y las ceremonias deben estar estipuladas. Busca todo en tu corazón.

Esteban: Quiero pediros por el Camino y que me ilumine sobre el Libro.

María Santísima: El Libro es la flor más exquisita y la oración más elevada a Dios. El mundo recibirá con el Libro un mensaje y una energía que los traerá a la Luz.

Esteban: Madre mía, ¿cambiará todo después de lo de Garabandal?

María Santísima: Todo vendrá a lo suyo, pero el año que se siembra la nuez, no se puede recoger el fruto.

Esteban: Decidle a Jesús que le amamos con todo nuestro corazón y que se le quiere en la Tierra. Los hombres y la humanidad no son malos, son ignorantes.

María Santísima: Si supieran cuánto les ama, vivirían dando alabanzas a Dios. Buscad, no le toca a lo humano sino a lo divino.

Esteban: ¿Quién es el hombre que viene con Vos, Madre? Bueno, los dos.

María Santísima: Santo Domingo de Guzmán y San Bernardo.

Esteban: (La Virgen me acerca a besar su escapulario, cuando lo beso es como si besara la cara de Cristo.)

María Santísima: Sonríe siempre, que Dios se halla en ti y todo lo tuyo le complace a Dios. Dios permite las cosas para felicidad o sufrimiento, pero sobre todo para salvación.

Esteban: Ayudadnos, en especial para los más jóvenes, que no se desvíen, yo pagaré las culpas de todos.

María Santísima: Nada te puedo negar, pues tu amor es mucho más grande que tu justicia. Por hoy no requiero nada más, hoy recibís una bendición especial, recordad, Dios se halla en vosotros, así que no hay nada más grande.

Esteban: Bendiga mi rosario, Madre Santa.

María Santísima: Haz como siempre. La bendición de Dios Padre Todopoderoso.

La conversación sobre Garabandal va referida a una misión que nos encomendó Nuestra Madre, para poner en equilibrio la Puerta de Luz que hay tan maravillosa en San Sebastian de Garabandal (Cantabria), que después de las apariciones de María, quedó abierta y por circunstancias los humanos habíamos contaminado.