Mensaje día 24-02-2013
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Esteban: Salve, Redentora de las almas, Madre de Dios y Madre nuestra amantísima.

María Santísima: El reinado de Dios es el reinado del Cielo y de la Tierra, pero el reinado de María es solo el reinado celestial. Dios me ha dado poder sobre todo lo creado, exceptuando a Jesucristo. Pero el reinado de Dios no es reconocido en la Tierra. Es el Sumo Sacerdote y el Sumo Pastor, el Padre y el Hijo y el Sacrificio, la alianza blanca que purifica al mundo y traerá al mundo la paz y la esperanza.
Es un tiempo de resurgir lo nuevo, y lo nuevo tiene complicidad pero también discusión. No hay que renunciar a nuestras tradiciones, pues ellas hablan de lo que nosotros somos, pero hay que adaptarse a la inquietud cambiante de la energía de Dios que quiere transformar el mundo en un vergel y dar la oportunidad al hombre de que viva en el segundo paraíso.

Son muchos los caminos de salvación que hay en la Tierra; el más directo es el de nuestro Señor Jesucristo.

Al que mucho ama se le garantiza la redención, siempre que la fe le acompañe. No endurezcáis hoy vuestro corazón, que se llene de gozo porque lleva el cambio de la esperanza.

Dios escribe las soluciones de los problemas terrenales. Es el tiempo de que se lean en la Tierra. Todo es un por qué, y Dios entrelaza caminos para fortalecerlos y hacerlos más amplios.

Esteban: Tengo que hacerle algunas preguntas.

María Santísima: Todas tus preguntas están en tu corazón y pronto verás la respuesta.


Esteban: ¿Podría decirme adónde tengo que ir para realizar el viaje que me pidió?


María Santísima: A la tierra negra para avivar la esperanza de Jesucristo que se está apagando, y se ha de hacer cuando Dios disponga.
Todo se halla en Dios y Dios se halla en ti. Buscad la armonía de la Naturaleza y descubrid que Dios está en todas las cosas, que todo está vivo y hasta la caída de una hoja es voluntad de Dios. Entrad dentro de la armonía y descubrid cómo os acaricia el viento, cómo susurra la lluvia y cómo Dios se manifiesta en todas las cosas. El que mucho ama, mucho sufre. Buscad las cosas de arriba, que Dios se encarga de las de abajo. Recibid la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y recuerda, regala tu rosario.


Esteban: Decidle a Dios que le amamos mucho.


María Santísima:
A Dios no hay que decirle nada porque todo lo ve.


Esteban: Ayúdenos, Madre.