Mensaje día 24-04-2011
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Esteban: Ave María Purísima. Salve Redentora de las almas, Madre de Dios y Madre Nuestra.

María Santísima: Toda rodilla se postra ante el Altar de Dios.

Esteban: Y ante Usted también.

María Santísima: Se dignifica el Cielo con la grandeza de Baza, la pureza de la sierpe hace que se dé fruto sano.

Esteban: Tengo que pediros por muchas personas y por sus peticiones. Qué bonito, Madre Santísima.

María Santísima: A mis hijos los Sacerdotes de la Casa del Arco Iris, deben seguir las directrices de su corazón, pues el Señor así las dejó estipuladas antes de su concepción, sabiendo que hay que trabajar por el Reino de Dios y un oficio tan divino como el de la consagración, todos los días ha de ofrecerse la Oblación Santa y Pura del Altar.

Esteban: Madre Santísima, no lo entiendo.

María Santísima: Podrán hacerse obras de misericordia, pero a Dios le complace más la Consagración para que en el mundo reinen los corazones en la unificación de todos los sagrarios y todos los Credos. Es realmente lo que le importa a Dios.

Esteban: [Hay un Cáliz dorado en las manos de la Virgen que reluce como si fuera oro].

María Santísima: Este es el Cáliz venturoso donde se halla la Santísima Sangre de Cristo, el que quiera seguir su destino ha de beberlo.

Esteban: Yo lo deseo, Madre.

María Santísima: Ese Cáliz venturoso se recibe en la Santa Eucaristía, es la Grandeza de Dios en el Cielo y en la Tierra. Nunca debéis olvidarlo.

En la Trinidad hay tres pórticos que se abren a lo divino, y en la vida y en la Santidad hay que recorrer cada uno de ellos. No os preocupéis tanto de lo humano. El manjar del alma es como esta rosa [lleva en las manos una rosa de color rojo], que se riega con el néctar de la fe y la constancia.

Esteban: Es hermosa.

María Santísima: Con el olvido y el abandono, se vuelve polvo [se convierte la rosa en polvo].

Esteban: Vos sabéis todas las cosas, quisiera pediros por personas que no han podido venir porque están enfermas. No necesito que me diga nada, solo haceros la petición.

¿Cuándo vendréis a visitarnos, Madre?

María Santísima: Yo estoy siempre aquí. Pero al ser tiempo de cambios, el Señor traza líneas de un día para otro.

Recordad que por mucha dificultad que venga, vosotros sois llamados “Hijos del Altísimo” y la protección de Dios y su cayado siempre os protegerán.

Sed puros como Dios os hizo, puros, y vivid gozosos la vida, encontrando en ella el Paraíso. Para el que ama al Señor nunca hay pena, estad siempre alegres que es la bandera de Cristo.

Me voy, pero pronto volveré. Recibo de vuestros corazones las alabanzas que se tributan a Dios y a su Santísimo Nombre. Y os pido que hoy las vueltas del Rosario sean del Dulcísimo Nombre de Jesús.

Esteban: Os amamos.

María Santísima: Con el rosario haz como siempre.

Esteban: [Me besa en la frente].