Mensaje día 28-02-2010
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Ha venido un Ángel tocando una trompeta y dice: “Arrodillaos, que viene vuestra Madre amantísima del Cielo”.

Esteban: Salve, Redentora de las almas.

María Santísima: Hoy traigo un mensaje nuevo al mundo. El mundo está necesitado de amor y esperanza. Los hombres deben cambiar sus pensamientos y su forma de actuar, deben inclinar su mirada al Cielo y a la Tierra, que la tienen abandonada y es de donde reciben alimento.

Muchas veces pedimos solución a Dios por nuestros pequeños problemas y casi siempre tenemos la solución en nuestras manos. La Gracia de Dios es virtuosa pero la tierra está regada de Dones, así como vosotros y la tierra entera, utilizadla.

Todos sois un huerto muy hermoso y florido, pero hay que arar la tierra para sembrar el grano y más tarde recoger la cosecha, pero hay que esperar un tiempo.

A Dios le complace mucho la Eucaristía de Cuaresma y de todo el año de Baza, pero especialmente la de Cuaresma, y qué hermoso y bonito está todo. Lo más hermoso es que todo está regado de amor.

Hay una persona entre vosotros que sufre mucho y se castiga por un pecado cometido. Dile que es tiempo de gozo y de penitencias mayores y hay que dejar el puesto de juez para la Casa del Señor.

Esteban: ¿Le puedo hacer una pregunta? Es sobre mi hermano José.

María Santísima: Será como una rosa que le van sacando pétalos llegando a la grandeza de Dios.

A Dios le complace la forma de llevar los ritos y los cultos de las cosas sagradas.

Esteban: Madre Mía, ¿tenemos que preocuparnos por el fin del mundo?

María Santísima: El mundo tal y como lo conocéis hoy día cesará, pero la vida seguirá fluyendo y los hijos de Dios habitarán la Tierra hasta convertirse en presencia de Dios en el mundo.

Esteban: Quiero preguntarle una cosa, tengo varias preguntas, ruegue porque sepa y entienda la voluntad de Dios. Madre yo quiero hacer la voluntad de Dios. Quiero preguntarle por una persona.

(María Santísima dijo un nombre.)

Esteban: Sí, es por ella.

María Santísima: Tú has sido el puente para empezar su camino de espiritualidad, aunque sean los mismos van por sitios separados.

Esteban: Gracias, Madre mía.

María Santísima: La purificación del mundo apenas ha comenzado y esto ha de ocurrir para que los puros habiten la tierra, y quien quiera morar en ella deberá someterse a la voluntad de Dios.

Al Cielo le complacen todas las gracias y todos los dones, pero lo que más le complace es la obediencia y la unión.

En el momento en que mi presencia está delante de vosotros, todos los corazones laten al mismo son, pero después de hacerse mi cuerpo presente sólo los de unos pocos siguen latiendo.

Esteban: Interceda por los que tienen problemas, no nos desampare, pedimos la justicia del Cielo, queremos la voluntad de Dios.

María Santísima: El escapulario de la Rosa es una gran bendición que protegerá las casas y al mundo, debes constituirlo.

Esteban: ¿Y cómo lo hago?

María Santísima: En Cuaresma, después de acabar con todos los Oficios del Señor, cada uno recogerá la Rosa que haya depositado antes y Ella servirá para que la gracia que aquí se encuentra, pues este lugar sagrado es Pórtico de la Gloria, abra una ventana que llegue hasta sus hogares. La Puerta está aquí, solo hay que abrir el corazón para verla.

Esteban: La veo, Madre.

María Santísima: Y sufre y ama mucho, y anda camino y guíate siempre de tu corazón pues la directrices que hay en él han sido grabadas por el mismo Dios. Decidles a mis hijos que Dios los quiere mucho y que no abandonen la oración al Altar de Dios y que el equilibrio en el mundo está gracias a vosotros. Hoy os regalo las fragancias de las flores que se impregnan en el Altar de Dios. Anda camino, anda camino, que el Señor os bendiga a todos y, recuerda, regala tu rosario.

Esteban: No se me olvida Madre, la quiero, pues ya sabéis todo.

María Santísima: Él también lo sabe y por eso os ama a todos tanto.
(Suenan campanillas y toca el ángel la trompeta.)

Esteban: Así sea.