Mensaje día 28-03-2010
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Esteban: Salve, Redentora de las almas.

María Santísima: Hoy traigo un mensaje nuevo a la Humanidad. El mal que hay en mundo está impregnado en todo. Los seres vivos han de purificarse por medio de la confesión y han de buscar fuentes de agua limpia y cristalina. Durante tres viernes harán penitencia rezando una parte del Rosario y deberán sumergirse tres veces en el agua para que en la purificación de la Tierra no sean vistos y la justicia de Dios no pase por su lado.

Esteban: ¿Sirve el mar?

María Santísima: El mar es la fuente inagotable.

¡Qué hermoso está todo! ¡Y cuánto amor y alabanza! Jesús se halla complacido y la exposición al Santísimo le complace mucho a Dios.

No debe cesar la oración y no verán vuestros ojos la justa ira de Dios, pues la Misericordia de Dios es grande para el fervoroso.

En las almas hay tormenta, que encuentren la luz y el brillo pues hallando el equilibrio siempre hay templanza y nunca tempestad. Estoy muy contenta pues tu corazón se halla en calma y eso es necesario para lo venidero. No temas nada, que todo está en manos de Dios.

Los sacrificios de esta Cuaresma le han complacido mucho a Dios, pero lo que mas le agrada es la oración. No olvidéis que tenéis un Padre en el Cielo que vela por vosotros y derrama su amor y su gracia a raudales, y no te olvides que estoy contigo y me hallo en ti.

Son tiempos de esperanza, de verdad y de paz. Tiempos venideros para el que se halla en el Señor. Todo se alcanza. Las cosas del mundo son pequeñas.

Diles a mis hijos amados que busquen las cosas que no se pasan, que son las cosas del Cielo. Y especialmente traigo un mensaje de Nuestro Señor Jesucristo para sus hijos los sacerdotes de la Casa del Arco Iris: “En el Cielo hay muchas estancias pero la más hermosa y la más cercana a Dios está reservada para vosotros”.

En mis manos se halla la templanza y el amor de la Humanidad y aquí hay tanto que no lo puedo abarcar.

Sé fuerte y valiente, que la primera piedra ha de cargar con todo el peso, pero Dios le da la firmeza para que pueda aguantar.

Hoy es un día grande, pues el Señor, bendito sea, entra glorioso en todos los corazones.

Preparadle un trono hermoso para que reine en él.

Anda camino y no pares, que todo lo que buscas se ha de alcanzar, y sigue sufriendo que sufrir es amor.

Que el mundo cese de derramar sangre de inocentes pues a Dios le disgusta mucho la sangre de los nonatos. El Cielo está lleno de almas incompletas que son condenadas por la inocencia de la Humanidad.

Hoy es un día grande y traigo esta lámpara de aceite que dejo aquí depositada para que sea luz y brille para que las almas encuentren la puerta de salvación.

Todo lo que se halla en ti, se halla en mi Corazón y recibid hoy la fragancia de rosas y azucenas. Y en el Cielo hoy es un día grande pues la Gloria de Dios es venerada en la Tierra. Quedad en paz.

Esteban: Usted también, Madre Santísima.

María Santísima: Y la gracia de Dios se derrama sobre todos vosotros. Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.

Esteban: Bendito y alabado sea por siempre.