Mensaje día 8-03-2009
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Esteban: Ave María Purísima. Qué fragancia más deliciosa. Gracias Señora Nuestra. Dé gracias al Señor por tanto que nos da y lo poco que merecemos.

María Santísima: En el corazón de Dios se complacen todas sus maravillas, pero la más grande es el amor y la misericordia. Que no cese la oración, que Baza es la puerta de salvación al mundo.

Es tiempo de que los sacerdotes cubran la cabeza para pedir la misericordia de Dios por la humanidad.

Esteban: Algunos de los que están aquí están enfermos, otros con problemas y otros impregnados del mal. Corte las ataduras.

María Santísima: Dios todo lo puede, todo lo halla pero esos remedios se hallan en ti.

El mundo siente pena por los miles de niños no nacidos, son almas incompletas y la juventud se está condenando a la oscuridad. Pero tú no estés triste que Dios se halla en ti.

Esteban: ¿Me puede aclarar lo que quiso decir cuando nos pidió que rogáramos por África?

María Santísima: Estruendo y dolor y sangre, mucha sangre. El mundo está con las manos cruzadas mientras se matan sus hermanos. Abrid las manos.

En el Cielo tocan campanas por la Gloria de los redimidos.

Esteban: Quiero pediros por un alma especial por un buen hombre que el demonio se lo llevó. Se llama Juan.

María Santísima: Hay un abismo entre el Cielo y el Infierno pero le mandaré el lazo de mi vestido para que enjugue su boca y seque su sed eterna.

Esteban: Ayude a su mujer y su hija.

María Santísima: No puedo negarte nada pues tu corazón está lleno de amor, pero estás lleno de pena y debes ser tu mismo.

¡Qué flores más bonitas pero las que más me gustan son las de tu corazón!

Del Cielo vienen los ángeles mandados por Dios para sanar a los enfermos. Todo se halla en ti, busca la respuesta. Empieza a escribir y anda, anda camino. Ya sabes que todo es voluntad de Dios.

Esteban: Tengo dentro una pena grande, algo que va a pasar…

María Santísima: Está equilibrándose la luz después de haber quitado los pilares grandes de la oscuridad y tu alma se impregna de pena. Eres como un filtro que filtra la leche limpia y la broza la deja de lado.
En el Santuario de la Rosa hay mil bendiciones, quien las sepa recibir hallará la solución de su vida y la eternidad.

Pon tu Rosario.

(Todos los que estábamos reunidos levantamos el Rosario y Nuestra Señora los bendijo.)

Esteban: Adiós, Reina del Cielo.

En esta aparición siete ángeles sanadores de 2,5 metros, cada uno de un color, bailaban en espiral una especie de melodía, mientras sonreían y se elevaban del suelo al techo. Los allí presentes nos tumbamos en el suelo debajo de ellos, para recibir su sanación. Cuando estaban acabando esta especie de ritual, salían de las personas una especie de pájaros en sombra que subían hasta el techo y allí se deshacían como si fuesen cenizas.

Nuestra Madre bendijo unas flores que había allí para que nos la pusiésemos como protección.

Durante toda la aparición en los brazos de Nuestra Madre, Esteban no ha dejado de ver niños que Nuestra Madre abrazaba con filial ternura, observando que eran las almas de los niños que habían presentes en la aparición, llegando a ver incluso niños que no estaban allí.