Mensaje San Miguel del día 22-03-2009
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Esteban: Ave María Purísima.

San Miguel: Soy Miguel, guardián de la casa de Dios y de la Luz y del Amor del mundo. Poseo el don del equilibrio y me inclino ante el Altar de Dios. No dudéis en acudir en mi ayuda simplemente invocando mi nombre. Os auxiliará la corte celestial y recordad: “no llaméis en vano”. Sonamos nuestros escudos en honor a la Casa de Dios en la Tierra.

Azmijalé al Hijo de Dios.

Seguidamente han aparecido cuatro Ángeles cada uno de un elemento: uno de fuego, compuesto de él; otro de agua; otro de tierra que se le podían ver incluso plantas sobre él; y otro de viento en forma de remolino.

En medio, a los pies del Altar, se ha formado un círculo compuesto de fuego, agua, tierra y viento. Esteban se levantó para ponerse de rodillas y le dijeron desde el Cielo: “Sólo se arrodilla uno ante Dios”, indicando que subiéramos y nos arrodilláramos los sacerdotes y acólitos alrededor del círculo. El círculo crecía e inundaba al círculo sacerdotal, mientras los ángeles emitían un sonido en forma de chillido insoportable.

Tras esto, los Ángeles desaparecieron así como los elementos, quedando todos impregnados de tan magnífico regalo.