La casa del Arcoiris | Sacramentos y oraciones
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Sacramentos y oraciones

María Santísima de la Soledad, en sus innumerables apariciones en Baza, ha destacado siempre la importancia de la oración para la vida espiritual de las personas.

 

No es que Dios necesite oraciones, sino que es la persona la que refuerza sus vínculos con Dios a través de la oración. Nuestro Padre Esteban siempre dice que las personas tenemos un “cable” que sale de nuestras cabezas y nos une al Sumo Hacedor, y cuando oramos, lo que hacemos es ensanchar ese cable hasta convertirlo en una “autopista” por la que sube y baja energía a raudales.

Mucha gente piensa que rezar es “cosa de viejas” o algo para lo que se necesita un gran retiro o una gran preparación. Pero no. Debemos incorporar el rezo a nuestras vidas como algo cotidiano: podemos rezar mientras cocinamos, mientras regamos las plantas o cuando caminamos por la calle.

 

Tampoco se requiere un gran estado de concentración: lo mismo estamos rezando y nos estamos acordando de que tenemos que hacer la compra… No importa. Esto significa que estamos hablando con Nuestro Padre o Nuestra Madre del Cielo y estamos compartiendo con ellos nuestro día a día. El rezo es como la “banda sonora” de esa conversación sencilla y personal que mantenemos con ellos.

A veces, es cierto, que rezando en recogimiento o en un sitio especial, llegamos a alcanzar un estado de paz y de conexión que colman de gozo nuestra alma, pero si esto no se consigue todos los días no pasa nada. Lo importante es vivir en la presencia de Dios.

 

 

Pero no nos olvidemos de la Santa Mida. El manjar más delicioso para nuestra alma y para Dios es el Santísimo Sacramento, así que la celebración de una Santa Eucaristía vale más que todas las oraciones del mundo juntas. Todos los sacramentos recibidos son bendiciones que se adhieren a nuestra alma y, cuando estemos en el Gaf, el gran Tribunal de las almas, descubriremos que buenos son sus beneficios.

TEXTOS ESCRITOS

Nuestra Madre en sus apariciones en Baza insiste en que debemos ser constantes con el rezo del Santo Rosario, para pedir la misericordia de Jesús para el mundo y para nosotros. Todo lo que hacemos va en dos direcciones, tanto lo bueno como lo malo; es decir, si pedimos por alguna persona o por algo para la humanidad, tus necesidades te las dará Dios por añadidura, recibiéndolas a forma de bumerang. Lo que se ofrece por un lado, se recibe por otro.

Lo importante en la oración no es la concentración en las frases, en lo que dices, pues puedes estar rezando y pensando en problemas o gozos que tengas.

El Sagrario es uno de los lugares a los que el ser humano debería de acudir más para bien de su alma, pero por desgracia está siendo abandonado al ir perdiéndose la creencia de que Dios está en ese sagrado lugar.

Nuestra Madre del Cielo en infinidades de lugares de la Tierra se viene manifestando al mundo para dar, entre otros, este mensaje:

“Que se vuelva a acudir a los Sagrarios para contemplar y alabar a Dios, pues están quedando vacíos”.

Aquí en Baza también ha manifestado este mismo mensaje.

El acto más sublime y agradable a los sentidos de Dios es la consagración y la recepción de Sacramentos. En la consagración, el sacerdote es el vehículo por el cual el mismo Cristo se materializa en cuerpo y sangre. Al recibirle en nuestro ser regenera y activa la presencia de Dios en nosotros.

Las personas han olvidado el verdadero significado de la Comunión, han dejado de creer en que Cristo realmente se halla presente en Él. Hoy en día se toma como si de un simple trozo de pan se tratara, lo toman porque es una costumbre, no por lo que es, Cristo.