Mensaje de María Santísima de la Soledad en Baza el 3 de marzo de 2019
Esteban: Ave María Purísima, Salve redentora de las almas.
María Santísima: Soy mediadora de Dios y consuelo del afligido, ¡qué virtud tan grande!
Hoy en estos corazones, Dios se engrandece por la Eucaristía, oración y adoración que Baza y en Baza se siembra en el mundo. Me encanta tu alma y me encantas todo tú.
Dios intercede en lo divino; lo mundano es perfección del Camino, el hallar la pureza y el equilibrio terrenal.
Esteban: ¡Qué perfume más precioso lleva hoy!
María Santísima: Son las flores que me ponen en el Altar de Dios que se cultivan en el mismo paraíso. La utilidad de las flores es la absorción de la oscuridad del mundo, reflejando en la sencillez y en la virtud las energías de la humanidad.
Esteban: Quiero pediros primero perdón por todas mis faltas.
María Santísima: Dios te quiere tal y como eres, pero hasta en la corrección debes corregir con amor. Encuentra la felicidad en tu camino y en tu vida, que tienes todos los elementos.
Esteban: ¿Va a venir los domingos de Cuaresma?
María Santísima: Ya te he dicho que vendré a este Santo Lugar hasta el fin de los tiempos y cuando se halle en reposo tu cuerpo y tu alma esté conmigo en el Cielo, vendrás conmigo.
Hay que ser difíciles para agradarle a Dios pues en lo sencillo no está lo llano. Todos los criterios los tienes escritos en tu corazón: desvela las consignas que Dios ha trazado en tu alma y descubrirás qué hermoso puede ser todo. Mis ojos y los de Nuestro amado Cristo están siempre sobre ti.
Camina y busca soluciones fáciles para las cosas mundanas que para las divinas ya intercede Dios.
¡Qué hermoso está todo! Me complazco en el amor de tu corazón. A los sacerdotes de esta Casa, que son el Altar de Dios y crepúsculo del Altísimo, me complazco en ellos y a sus celebraciones, hallando la grandeza de la Eucaristía al comunicarse con su alma.
Esteban: Quisiera pedirle por las intenciones de las personas que están aquí.
María Santísima: Me complazco y me engrandece el que deposita la confianza en el Altísimo poniendo sus peticiones en mis manos, me complazco en la oración del mundo y para el mundo, que es corona y cetro de la divinidad y triunfo altísimo de lo excelso en el Cielo.
Esteban: Quiero pedir agua para los campos.
María Santísima: Viene el agua y vienen los grandes cambios al mundo. Están despertando y floreciendo los corazones que Dios sembró en el mundo con el bálsamo de su amor. Es tiempo de sentir y es tiempo de amar, pero los tibios nunca hicieron proezas.
Esteban: Por ultimo una petición: ayúdeme y ayúdenos en mi casa y a todos los que estamos aquí.
María Santísima: Cuando una piedra se tira al agua, se hacen olas y tardan tiempo en desaparecer. Cuando hay aceptación, la piedra con amor, se convierte en madera, flota y llega a la orilla llevando el cometido a la voluntad de Dios con la de uno mismo.
Tu camino siempre será amar y sufrir. En la aceptación esta el cambio.
Esteban: Ayúdenos a todos, Señora.
María Santísima: Recibid la bendición de Dios Padre Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sellada queda en vuestra alma como escudo sagrado y armadura real para defenderos del advenimiento de la oscuridad que va a intentar profanar lo Sagrado de la Tierra.
Recuerda regala tu rosario. Y recuerda que eres el predilecto del Cielo.
Esteban: No lo merezco, Señora.