Mensaje de María Santísima de la Soledad en Baza el 2 de marzo de 2025
Esteban: Ave María Purísima. Salve, Redentora de las almas, madre de Dios y madre nuestra amantísima.
María Santísima: Soy madre de Dios y madre de misericordia, y traigo un mensaje nuevo al mundo de fe y de esperanza: que se abran los corazones, que es el tiempo de los redimidos. Un nuevo conocimiento, una nueva luz y un nuevo emprendimiento nacen en la Tierra.
Es el tiempo en que la luz reine en la Tierra y desaparezca la tiniebla. A Dios nuestro Padre Jesús le complacen los corazones puros y la firmeza del corazón. Sed firmes y constantes.
Que no se atribule vuestro corazón con las tristezas del mundo, pues en tu corazón hay un paño que se empapa con la oscuridad del afligido. Todo es un aprendizaje y es tiempo de liberación.
Esteban: Quiero hacerle, Gran Señora, madre mía amantísima, madre nuestra y madre de Dios, una petición, bueno, muchas… especialmente por todos aquellos que están aquí y tienen dificultades o enfermedad, ponga su mano poderosa, y por todos aquellos que llevamos en nuestro corazón, sánelos, Gran Señora.
María Santísima: El Señor derrama su gracia a raudales, como agua caída del Cielo. Es el tiempo de resurgir y de cambiar los códigos sagrados de nuestra alma para dejar a un lado la enfermedad, el pecado y el sufrimiento y nacer al amor más inmenso y majestuoso que es vivir en lo divino a la vez que en lo terrenal. Nuestro amado Dios no juzga, no condena y sí perdona.
Hoy traigo bendiciones con rosas del Cielo, que su aroma y su fragancia inunden este Santo Lugar, corazón del mundo y Luz de la Tierra.
Esteban: ¿Va a venir todos los Domingos de Cuaresma, Señora?
María Santísima: A Dios le complace y así será.
Es el tiempo de volver a la niñez y recoger el entusiasmo de las primeras veces, Es el tiempo de abandonar los aprendizajes guardados en el dolor, pues ya hicieron su cometido. Sé feliz y vive feliz. Para Dios todo es posible. Abrid vuestros corazones y no juzgues nada porque todo es perfecto. Si Dios no te juzga, no te juzgues tú.
Esteban: Quiero preguntarle, Gran Señora, otra cosa y perdóneme… Lo que Usted me mandó que iniciara, ¿va todo bien, va todo en buen camino?
María Santísima: Es alegría del Cielo y voluntad del Altísimo que sean trazados caminos de Luz y de Salvación para otros pueblos. Todo está iniciado. Tus pies han de pisar muchas tierras para que se active la sabiduría divina a todo el género humano.
El Señor manda a sus ángeles por medio de los pórticos para estabilizar y ayudar a las personas de luz en el mundo. La paz vuelve a la Tierra, pero no se va la discordia. Pues la verdad y la honradez es una bandera discutida.
Sonríe siempre, que es la abandera de Cristo. Recuerda: todo lo tuyo me complace y todo lo que haces es voluntad de Dios.
Y recibid la bendición de Dios Padre Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, amén, que derramada e impregnada del espíritu de la rosa queda en vuestros corazones. Y recuerda, regala tu rosario.
Esteban: Gracias, Madre mía, gracias.